martes, noviembre 15, 2005

UN LLAMADO A LA INTIMIDAD CON DIOS...

Este es un aporte de Aleidis Ramirez a nuestros lectores

La intimidad con Dios no es difícil alcanzar. Es el camino para ser como Jesús, siendo equipados y transformados cada día por Él.

Verdaderamente éste es el secreto de una vida cristiana exitosa: “Si queremos hacer cosas extraordinarias con y para Dios, debemos empezar a buscarlo a El todos los días”.



1- Jesús buscaba la intimidad con Dios

Lucas 5: 15-16

“… Pero Jesús SIEMPRE buscaba un lugar para estar solo y orar”

Jesús apartaba de su tiempo para hablar con Dios. El estaba en el período de popularidad de su ministerio, en “la cresta de la ola”, tenía la agenda más ocupada que cualquiera de nosotros y con cosas seguramente más importantes, sin embargo la Biblia dice que el SIEMPRE buscaba un lugar para estar solo y orar, buscaba la intimidad con su Padre.

Si Jesús, el Salvador sin pecado de la humanidad pensó que valía la pena dejar libre su calendario para orar y buscar tiempo de intimidad con Dios. ¿Cuánto más nosotros?

2-¿Por qué nos cuesta tanto pasar tiempo con Dios?

- Primero, obviamente, es cuestión de tiempo, vivimos a las corridas, de aquí para allá, llenos de actividad. Se nos olvida que no tener tiempo para Dios es vivir perdiendo el tiempo.

- Segundo no conocemos realmente como es el Dios con el cuál nos queremos comunicar. Si realmente lo conociéramos con exactitud, no podríamos evitar querer estar con El todo el tiempo, viviendo enamorados de El... pero ¿por qué no lo conocemos? Porque no pasamos tiempo con El. Es decir, el tema es un círculo vicioso: no pasamos tiempo con el porque no lo conocemos y al mismo tiempo no lo conocemos porque no pasamos tiempo con el.

3- ¿Cómo comunicarnos con Dios?

a- Con sinceridad: es importante que seamos honestos con lo que sentimos y pensamos por que Dios nos conoce más de lo que nosotros nos conocemos a nosotros mismos

Dios no va a espantarse por las cosas que le digamos, de hecho el ya las sabe porque conoce nuestra mente.

b- Con espontaneidad, con naturalidad: Dios no espera palabrería, ni largas oraciones cargadas de difícil terminología. El espera que seamos naturales al comunicarnos con él. Está más pendiente de lo que decimos: el contenido del mensaje; que de cómo lo decimos: la forma.

c- Con confianza: sabiendo no solo que nos escucha, sino que disfruta que los busquemos, lo anhela.

Estar en comunión con Dios es sencillo. El está a nuestro alcance, no tenemos un Dios distante, sino uno accesible y personal.

Busquemos a Dios, esforcémonos por pasar tiempo con El.

Nuestra relación íntima con Dios es lo que realmente va a cambiar nuestra persona, nuestra vida, nuestra familia, nuestras relaciones.

La oración no es una obligación, sino un privilegio.......

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