martes, febrero 21, 2006

¡Comienza la reconstrucción!

Leia un artículo sobre la reconstrucción de Irak, después de la guerra contra Estados Unidos y me puse a pensar en la cantidad de tiempo, la inmensa fortuna que debe invertirse y el ejército humano y tecnológico para emprender tan magna tarea. Reflecioné al respecto, dejando vagar mi mente al tiempo de Nehemias y su deseo de reconstruir la ciudad de Jerusalen.

Por noventa años el pueblo de Israel vivia en condiciones de miseria. Los muros estaban derribados, las puertas de la ciudad habian sido pasadas por el fuego. Los pobres aumentaron y la comida iba en contravia. La pared protectora de la ciudad, (lease muros) llevaba 70 años caidos, pero cuando Dios mira uin país en crisis tambien llama a hombres fieles y obedientes para que emprendan la tarea de solucionar en su nombre y con sus recurso la tarea encomendada.

Nehemias era un exiliado, un desplazo de la violencia de los Caldeos. Llevaba 20 años fuera de Jerusalen, pero su corazón jamás olvidó la ciudad, sepulcro de sus padres. Su corazón no dejó de latir por la ciudad de David. No se acomodó a la situación económica que le rodeaba. No se acomodó al medio ambiente pacífico en que vivia. No negó de dónde era y quiénes eran sus hermanos. No se hizo el extranjero o el ciudadano multicultural de su época. Muy por el contrario, la crisis lo transformo en un intercesor, y su oracion salvó a Israel. Derrotó la oposición, la economía de problemas y en 52 dias reconstruyó lo que era un imposible. Animó al pueblo a creer en un Dios poderoso y con la mano de obra de pobres, necesitados y heridos.Cumplió el plan de Dios para él.

No se cuanto sea la suma de sus problemas o dificultades. No se cuantos dolores y enfermedades hayas enfrentado. No se cuantos padecimientos hayas enfrentado junto a los tuyos. No se por cuantos desiertos hayas tenido qie pasar. No sé por cuantos fuegos hayas pisado, con tus pies lacerantes y cansados, pero lo que yo si sé, es quién te puede ayudar.

El que padeció bajo el poder de Poncio Pilatos.El que llevó tus dolores enfermedades.El que llevó en su cuerpo todos tus dolores para que tú no los llevaras.El que atravezó los desiertos de tu vida llevándote cargado en sus brazos.El y sólo él, Jesús de Nazareth el hijo de Dios es el único que puede acompañarte en tus momentos de soledad.El y solo él, será tu compañero de camino. Déjate ayudar y él reconstruirá en un momento lo que el diablo te quizo robar. No dejes tus sueños en la mitad del camino.

Emprende nuevos retos y el Dios de los cielos te bendecirá.

Atte. Pastor Eduardo Sanchez.

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