¿Conoces la historia de Abraham? ¿Sabias que Dios le dió una palabra y no vió su respuesta sino cerca de 30 años después? Si. Ya sé lo que estás pensando. Yo tampoco quiero esperar 30 o 40 años. Tampoco creo que tenga la fuerza para esperar tanto tiempo. Pero lo que sé es que Dios es el dueño del tiempo. El nos prueba más allá de nuestras fuerzas. Así que no importa cuanto tiempo haya pasado, Dios todavía tiena la última palabra en tu vida. Tal vez estes cansado de esperar. Creeme que te entiendo. Te entiendo más de lo que tu mismo puedes comprender. Te entiendo porque yo tambien tengo mis desiertos. Esos lugares secos, deprimentes, frios y solos donde nadie parece que puede entenderte o ayudarte. Por eso te digo que sigas adelante. Tal vez solo un poco más. Esta es una batalla entre la fé y los hechos. ¿Van los hechos a moldear tu fé o será tu fé la que determine tus hechos? Yo estoy apostando por lo segundo. ¿Y sabes por qué ? Dios dice en la Biblia en Romanos 4:18
"Contra toda esperanza, Abraham creyó y esperó, y de este modo llegó a ser padre de muchas naciones, tal como se le había dicho: Así de numerosa será tu descendencia."
Así que si caminamos más por fé que por vista, entonces podremos alcanzar las promesas de Dios. Imagínate lo que significará en tu vida que las cosas ya no sucedan por tus capacidades, sino que sucedan por el soplo del ominipotente. ¿Quien podría hacerte frente? Pero ese camino requiere fé. Fé para creer en una esperanza cuando estas parece que se hubieran ido. Fé par caminar, cuando no hay fuerza. Fé para sostenerte en la mitad de la escacez, creyendo que eres rico pues tu padre celestíal te lo dijo. Fé para creer aunque no veas nada.
Tan solo sigue adelante. Eso es lo que yo voy a hacer.














