martes, julio 04, 2006

¿Qué haces aquí? Parte 1.

Has luchado. Te has esforzado. Parece que diste todo en esta guerra en la que encuentras y quisieras que te dieran un descanso. A veces miras a tu alrededor y te sientes solo. Sé que parece extraño, pero te sientes solo a pesar de estar rodeado por muchas personas. A pesar de las palabras y hechos de amor que te profesan, te sientes solo. A veces buscas en tu interior y solo vez cansancio. Si, cansancio de esos otros que solo hacen eso, que tu y yo sabemos no edifica. Si, cansancio de trabajo del que no ves el fruto que esperas. Si, cansancio de todo y de nada. Te sientes agotado y quieres tirar la toalla, quieres colocarte en pie y decir: NO MÁS, HASTA AQUÍ LLEGUÉ!.....


Entonces decides quejarte con Dios. ¿Cómo es posible que me haya sucedido esto a mí? ¿Por qué no has hecho nada Dios? ¿Por qué soy el único que te sirve? ¿Por qué soy el único que ha decidido seguirte a pesar de todo? ¿Por qué me siento tan solo?. Entonces decides sentarte y morirte. Ya no quieres dar un solo paso más. Pero de pronto parece que en ese cansancio, Dios ha dado una pequeña palabra. No es lo que esperabas, pero algo es algo. Es como un angel que toca tu hombre y te dice que te levantes y vayas a la presencia de Dios. Pero tu cansancio es tanto que por un momento lo ignoras. Una voz adentro de tí dice: Si, esa palabra ya la conozco. Eso ya me lo sé. No hay nada nuevo. Así que te das la vuelta y decides seguir muriendo. Entonces aparece otra vez la voz de Dios. ¡Otra vez! Y te dice que te levantes, Dios quiere hablar contigo. No te quedan muchas opciones así que decides hacer caso. Te levantas y vas a buscar a Dios. Realmente no tienes muchas expectativas. Lo has intentado tantas veces pero nunca ha pasado nada. En tu corazón crees que sabes las respuestas. Estas seguro que sabes que va a suceder.

Pero parece que esta vez será diferente, pues cuando llegaste a su presencia te sorprendió el recibimiento que el Señor te dió. Esta vez no hubo alabanza. Esta vez nadie oró por tí. Nadie te colocó las manos encima y no te caiste. Esta vez Dios mismo te dió una palabra, una palabra desconcertante: ¿Qué haces aquí, ....Elias ? (1 Rey 19:1-19)

1 comentario:

rapsoda dijo...

Muchas veces he usado este pasaje para animarme y animar a otros porque es de los màs claros como despuès de una vitoria podemos entrar en una depresiòn no sana