lunes, julio 31, 2006

Recupera tu fé. Parte 4

No podían entender por qué tenían tantas dificultades. Ellos estaban seguros que Dios les había guiado. Habían confiado en que Dios los había dirigido y que él iba a ayudarlos. Pero ahora estaban en la mitad de una tormenta, a punto de naufragar, y Dios no hacía nada. Algunos pensaron que a Dios no le importaba, otros pensaban que él habia olvidado sus promesas, y unos cuantos creyeron que simplemente no había dios que los ayudara. Pero Él estaba ahí. El hijo de Dios estaba sentado en su bote y las cosas no eran como ellos pensaban. Dios tenía un plan......

Jesús estaba acostado en el bote y aunque estaba dormido, las circunstancias no estan fuera de su control. ¿Le importaba la situación que estaban viviendo sus discipulos? ¡Claro que le importaba! De hecho él iba dar su vida por ellos. Por eso se levantó y con sólo hablarle al viento y al mar, estos cesaron su violencia. ¡Él tiene poder sobre las circunstancias! Pero es que en esta circunstancia el tema no era de poder, ni de control sobe las circunstancias, era un tema de confianza en Jesús. ¿Podrían sus discípulos confiar en su amor, en su poder, en su control de las circunstancias? ¿Podrían confiar aunque no lo vieran activo?

La pregunta de fondo es ¿Por qué confiar en Jesús? ¿Es acaso suficiente prueba su palabra para confiar en su poder? ¿Es acaso suficiente su sacrificio para dar muestras de su caracter? ¿Qué otra pueba necesitas?

De hecho quienes vivieron este evento escribieron en Marcos 4:35-41 "Ese mismo día, cuando llegó la noche, Jesús les dijo a sus discípulos: "Vamos al otro lado del lago". Entonces dejaron a la gente y atravesaron el lago en una barca. Algunos fueron también en otras barcas. De pronto se desató una tormenta. El viento soplaba tan fuerte que las olas se metían en la barca, y esta empezó a llenarse de agua.

Entre tanto, Jesús se había quedado dormido en la parte de atrás de la barca, recostado sobre una almohada. Los discípulos lo despertaron y le gritaron: Maestro, ¿no te importa que nos estemos hundiendo? Jesús se levantó y ordenó al viento y al mar que se calmaran. En seguida el viento se calmó, y todo quedó completamente tranquilo. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: ¿Por qué estaban tan asustados? ¿Todavía no confían en mí? Pero ellos estaban muy asombrados, y se decían unos a otros: "¿Quién es este hombre, que hasta el viento y el mar le obedecen?
"

1 comentario:

rapsoda dijo...

EStoy aprendiendo a confiar en Dios. Ahora que he decidido volve a sus caminos y siento la dificultad de dejar un mundo del que en cierta manera me habia acostumbrado es cuando más debo confiar en él.