martes, julio 25, 2006

Recupera tu fé. Parte 1

La gente lo desprecia. La enfermedad lo ha aislado del mundo. Es una enfermedad incurable. Los médicos no pueden hacer nada. Las esperanzas se han perdido y la resignación ha ocupado su lugar en la vida. De ser una persona normal pasó a ser un mendigo. Aún su familia lo abandonó.

Pero algo ha empezado a escuchar noticias fuera de lo normal. Los rumores dicen que hay un hombre especial que recorre los pueblos obrando milagros. ¡Si milagros! No es un médico, no es un curandero, de hecho la gente no sabe muy bien como catalogarlo. Quienes lo escuchan hablar dicen que no han oído a nadie hablar de esa manera. Sus palabras son llenas de autoridad, y dicen que sus hechos lo respaldan.

Ese día el hombre milagroso está en su vecindario. Por un momento el enfermo duda. Tal vez no quiera hacer algo para sanarme. Tal vez soy merecedor de esta enfermedad. Pero toma una decisión: Ira, buscará, se presentará delante de él y ... le pedira, tal vez le suplicará, que haga algo. No es una decisión fácil. La gente en la calle se apartará de su camino. El desprecio de la gente volverá a sentirse. Pero él está decidido a no dejar pasar su oportunidad. Entonces lo ve a lo lejos, su corazón se conmueve, las lágrimas estan a la puerta. Qué es lo que tiene?, se pregunta. Su sola presencia lo conmueve. Ese hombre milagroso se ve tan santo, tan perfecto, tan ... sobrenatural. El enfermo se postra a sus pies, no tiene duda que este hombre puede sanarlo. La duda es si realmente quiere. ¿Por qué habria de hacerlo? No se conocen, no hay ninguna referencia, no hay ninguna deuda. Sin embargo el enfermo se arriesga y le dice: Si quieres puedes sanarme. El hombre milagroso lo mira con amor, una sonrisa se dibuja en su rostro y con una dulzura inesperada le dice: quiero, sé limpio. En ese instante toda su vida cambió. Instantanemente su enfermedad desapareció y con ella el desprecio social y el aislamiento familiar. Con esas palabras ha comenzado a vivir de nuevo.

Cuentan quienes estaban allí, que no pudieron olvidar su rostro, ni sus facciones, ni mucho menos su expresión al ser sanado. Alguno de ellos decide escribir lo que vio. Quiere que sepamos la historia del hombre milagroso, su caracter, su amor y lo que es capaz de hacer. Ese hombre escribió en Lucas 5:12-13: "Un día, Jesús estaba en un pueblo. De pronto, llegó un hombre que estaba enfermo de lepra; se inclinó delante de Jesús hasta tocar el suelo con su frente, y le suplicó: --Señor, yo sé que tú puedes sanarme. ¿Quieres hacerlo?
Jesús extendió la mano, tocó al enfermo y le dijo:
--¡Sí quiero! ¡Queda sano!
De inmediato, el hombre quedó completamente sano."

2 comentarios:

rapsoda dijo...

SEñor si quieres puedes sanarme

Anónimo dijo...

SENOR, Yo se que tu si Quieres sanarme.. de mis vicios... Saname, Saname Por Favor... Ya no quiero vivir en agonia, en la oscuridad, quiero ver tu luz de esperanza... Saname Senor, Si tu quieres... Dios Padre asi como hiciste este milagro asi haz hecho muchos y muchos milagros.... Por Favor Compadesete de mi...Saname... En Cristo Jesus.... Amen